El trasplante capilar en mujeres es un procedimiento médico mínimamente invasivo que permite recuperar el cabello en zonas donde se ha perdido o se ha afinado, como la línea frontal, las entradas, la coronilla o incluso las cejas. A diferencia de los hombres, la alopecia femenina suele tener un patrón más difuso, por lo que el tratamiento debe ser altamente personalizado.
Primero se identifica la causa de la pérdida capilar (hormonal, genética, estrés, etc.) mediante un diagnóstico completo. No todas las mujeres son candidatas ideales, por eso esta etapa es clave.
Se extraen folículos pilosos de la zona donante (generalmente la parte posterior y lateral del cuero cabelludo) utilizando la técnica FUE (Extracción de Unidades Foliculares), que no deja cicatrices visibles. Se puede realizar a través de un rasurado parcial en cortina de la zona donante.
Los folículos se implantan cuidadosamente en las zonas receptoras, utilizando la técnica DHI (Direct Hair Implant), que permitirá respetar la dirección natural del cabello y el diseño estético deseado.
Después del trasplante, es común experimentar una ligera inflamación o enrojecimiento. El cabello trasplantado puede caerse temporalmente (efluvio postoperatorio), pero volverá a crecer con fuerza en los siguientes meses. La recuperación total y resultados visibles se logran entre los 6 y 12 meses.
El trasplante es recomendable para mujeres que presentan:
No es recomendable si la caída es activa y generalizada, como en casos de efluvio telógeno o ciertas enfermedades autoinmunes. Debe primero determinarse la causa y estabilizarse la caída capilar.